El papel del veterinario clínico en la prevención de mordeduras
¿Cuál es el papel del veterinario en la prevención de mordeduras?
Detección precoz del problema
La mayoría de los accidentes por mordedura son protagonizados por perros que ya han mostrado señales de agresividad en el pasado. Sin embargo, muchos propietarios creen que un perro es agresivo sólo cuando muerde a una persona, y no entienden que muchas señales comunicativas, como los gruñidos o los belfos fruncidos, pueden ser el preludio de un ataque.
La detección precoz de problemas de agresividad por parte de los veterinarios clínicos que atienden a animales de compañía en su consulta, se basa en 2 estrategias:
1.- Proporcionar a los propietarios información sobre el comportamiento del perro en general y sobre la agresividad en particular.
Es imprescindible que los propietarios de perros sepan reconocer las señales de agresividad de su animal y que, ante cualquier duda, pueden y deben dirigirse a su centro veterinario habitual desde donde podrá ofrecerles ayuda y orientación al respecto.
2.- Evaluar el comportamiento del perro durante las visitas de rutina.
Observando e interpretando la conducta del perro durante la visita o mientras está en la sala de espera.
Si se muestra agresivo.
La motivación es probablemente defensiva, en un entorno que el perro asocia con experiencias negativas.
No implica que sea agresivo en otros contextos.
Es importante invertir un tiempo en hablar con los propietarios del perro acerca del comportamiento del perro con las personas, fuera del entorno del centro veterinario.
Si no se muestra agresivo.
No implica que el perro no sea agresivo en otros contextos.
Utilización de un cuestionario general que puede plantearse durante las visitas de rutina y vacunaciones, o mientras el propietario se encuentra en la sala de espera.
Ver cuestionario. (Ir a tabla 1) (Ir atabla 2)
Inicio del tratamiento de la agresividad cuando todavía no resulta problemática para el dueño
Una parte importante de los problemas de comportamiento canino y felino que atienden los veterinarios son diagnosticados en una fase de desarrollo bastante avanzada.
Uno de los factores que explica la cronificación de muchos problemas de conducta es la falta de información de que dispone el propietario sobre cómo reconocerlos y a dónde acudir en primer lugar para solventarlos (Fig. 4).
En muchas ocasiones se trata de problemas con síntomas ya muy manifiestos y respecto a los que el propietario ha fracasado repetidamente en su intento de controlarlos.
Fig. 4.

El veterinario clínico se encuentra en situación óptima para adoptar una política activa de detección de problemas de comportamiento. Esto puede conseguirlo con relativa facilidad mediante la utilización de un cuestionario general que puede plantearse durante las visita de rutina, vacunaciones o mientras el propietario se encuentra en la sala de espera (Tablas 1 y 2).
