Adolescentes en Navidad: ¿momento para hacer prevención?

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Las luces festivas que alegran y adornan las calles y nos invitan al ocio y al consumo nos anuncian que, de nuevo, llega la Navidad. Nos vienen rápidamente a la cabeza las comidas de empresa, celebraciones familiares, las compras apresuradas, los regalos y la obsesión por ser inmensamente felices. Se acerca el final del año y las vacaciones navideñas. De pronto, caemos en la cuenta de que nuestros hijos tendrán una mayor cantidad de tiempo disponible: no tienen que ir al colegio ni hacer las tareas escolares diarias, disponen de una mayor flexibilidad horaria y también respecto a las normas en casa, y mucho tiempo libre.

Durante estas fechas se suceden las festividades, de las que la Nochevieja es la celebración por excelencia entre adolescentes y jóvenes, que aprovechan esa oportunidad para salir con sus amigos y amigas hasta altas horas de la madrugada.

Todo lo anterior nos lleva a plantearnos qué podemos hacer en esta época del año para trabajar con nuestros hijos en la prevención de las adicciones, dadas las circunstancias particulares que habitualmente se producen.

Partiremos de una serie de reflexiones iniciales que nos pueden ayudar en el proceso:

  • Somos modelos de referencia para nuestros hijos. Esto nos abre la puerta para mostrar qué imagen queremos ofrecer en estas celebraciones. ¿Queremos servir como un ejemplo de consumo responsable? Ahora tenemos una buena oportunidad.

 

  • Supervisión de sus actividades: ¿conocemos realmente las actividades en las que va a participar, con quien y cuáles van a ser los horarios aproximados de dichos eventos?

 

  • Estructura normativa: estamos ante las puertas de un periodo vacacional, posiblemente plagado de actividades y celebraciones. Esto no significa que debamos anular la estructura de convivencia familiar establecida. Es recomendable adaptarla a las circunstancias para ajustarla a la realidad, pero no eliminarla por completo.

 

  • Ofrecer alternativas de ocio saludable: dentro de las limitaciones particulares de cada caso, podemos intentar abrir un amplio abanico de posibilidades de actividades que no supongan el consumo como eje y único objetivo de las mismas.

 

  • Enseñar a gestionar el tiempo libre y aprovecharlo: es posible que llegado el momento de disponer de la ansiada libertad ligada a las vacaciones, éstas puedan convertirse en un infierno de aburrimiento constante si no sabemos gestionar ese tiempo de forma adecuada. Apostemos por aprovechar de manera óptima las posibilidades que nos brinda tener más tiempo disponible y por sacarle el máximo rendimiento.

 

Una vez desarrollado el proceso reflexivo y teniendo más claro lo que pretendemos, una buena idea es ponerlo en conocimiento de nuestr@s hij@s, siempre adaptándonos a su momento evolutivo y madurativo. Es interesante tener en cuenta los siguientes aspectos a la hora de hacerlo:

  • Fomentar una escucha activa de sus deseos y necesidades. Una manera de facilitar la comunicación es que el interlocutor perciba que está siendo escuchado, y así, se anime a expresarse. ¿Cuántas veces les escuchamos de verdad, con todos los sentidos, sin juzgar?

 

  • Dividir las responsabilidades que le corresponden a cada una de las partes. Es interesante repartir la responsabilidad que le corresponde a cada uno, para que la asuman. Es normal que en este periodo vacacional las responsabilidades disminuyan, pero eso no significa que todo valga.

 

  • Planificar con tiempo. Un margen de tiempo aceptable nos puede ayudar a que más miembros de la familia aporten sus visiones e ideas. La participación y sugerencias de los diferentes miembros son muy enriquecedoras.

 

  • Implicarles en la toma de decisiones. Si perciben como algo suyo lo decidido y no como una imposición que les llega desde fuera es más probable que acepten un compromiso de cumplimiento.

 

  • Hacerles partícipes de la ejecución de lo acordado. Así incrementamos la probabilidad de que se cumpla lo consensuado entre todos.

 

Y una vez preparado el terreno, sólo nos queda disfrutar a tope de la Navidad.

¡Felices Fiestas!

César Gil Ballesteros

Psicólogo y orientador familiar Servicio PAD

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