Desescalada y adolescentes. Recomendaciones básicas para las familias: cómo establecer límites

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Desde el Servicio de Prevención de Adicciones, Servicio Pad, como ya hicimos con la Alerta Sanitaria y el confinamiento, haremos una serie de posts con recomendaciones básicas para familias relacionadas con la desescalada, poniendo el foco de atención en la población adolescente y joven. En cuanto a cómo se enfrentan al propio proceso de desescalada y a las dificultades en su cumplimiento y, sobre todo, en cómo este proceso ha afectado, está afectando o podría hacerlo en relación a conductas problemáticas que pueden llegar a ser adictivas como el consumo de alcohol y cannabis, el uso excesivo de redes sociales o videojuegos, o las apuestas deportivas u otros juegos de azar.

El post de hoy lo vamos a dedicar a la desescalada, a los riesgos asociados al incumplimiento de sus normas, a las motivaciones y tentaciones a las que se enfrentan adolescentes y jóvenes y a las pautas y recomendaciones para las familias.

En las últimas semanas, con la reciente entrada en vigor de unas normas de confinamiento más laxas que nos autorizan a salir a pasear y hacer deporte en la franja horaria que nos corresponda, de forma individual o con la familia, estamos asistiendo con tristeza a situaciones en las que no se cumplen las medidas de restricción. Son muchas las personas que han hecho caso omiso a las normas decretadas por el Gobierno Central o han hecho una interpretación personal de ellas y se dejan ver por las calles acompañados de sus amistades, u organizan fiestas y quedadas en casas o parques, y no siempre manteniendo las distancias de seguridad oportunas. Muchas de estas situaciones de incumplimiento las han generado adolescentes y jóvenes.

Su habitual rebeldía en esa edad tan compleja ha chocado a veces con estas medidas incómodas, pero tan necesarias. Cuando salen a la calle, la conveniencia de la distancia social se diluye. Buscan dar respuesta a su necesidad básica de socialización, se reúnen en grupo, quedan con sus parejas, añorando, como todos y todas, el contacto y acercamiento social. Pueden, por fin, disfrutar del aire libre después de muchas semanas de confinamiento, casi sin pisar la calle y se mueven de forma ambivalente entre la responsabilidad y la necesidad de acercamientos físicos que desafían las medidas de seguridad. En la mayoría de los casos, salir para dar un paseo no les interesa y lo que van a intentar es encontrarse clandestinamente. Eso en este momento es peligroso porque se ha demostrado que la distancia social es clave para luchar contra este virus.

La menor percepción de los riesgos es otro de los factores que favorecen el incumplimiento. Parece que el miedo al contagio es cada vez menor entre la población adolescente, y en cierta medida «juegan con la ventaja» de no ser un colectivo de riesgo, es más, parece que es el menos propenso al contagio y, en ese caso, también el que experimenta menos dificultades durante el proceso.

La familia tiene un papel clave a la hora de establecer límites y favorecer la responsabilidad y la toma de conciencia sobre la importancia de cumplir las medidas de seguridad. Para ello queremos ofreceros algunas pautas:

  • Es importante adoptar una actitud empática, entender que la persona adolescente tiene una gran necesidad de salir, de relacionarse, de socializar con sus iguales y el confinamiento resulta especialmente duro. Desde el reconocimiento de sus necesidades es más fácil que nos escuchen y entiendan.
  • Adoptar una actitud positiva. No se trata de buscar culpables, sino de buscar soluciones para dar respuesta a sus necesidades sin incumplir las medidas de seguridad y ponerse en riesgo.
  • Es importante que entiendan que los límites establecidos por la familia responden a medidas de seguridad, y estas medidas se han establecido para protegerles y proteger a las demás personas. No responden a un capricho o al deseo de imponer nuestra autoridad y no darles libertad, no es prohibir por prohibir. Es simplemente preocuparnos por ellos y ellas y protegerles.
  • Tened en cuenta que somos su modelo y ejemplo. Lo que hagamos o digamos les influye. Nos observan, analizan nuestro comportamiento, aprenden de nosotros y nosotras, y es muy importante mostrar coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos. Si no, difícilmente podremos pedir esta coherencia a nuestros y nuestras adolescentes.
  • Es importante favorecer la reflexión sobre qué pueden aportar ellos y ellas a la sociedad para que las cosas mejoren, para que esto que ha ocurrido no vuelva a suceder. Para que las cosas funcionen es necesario un equilibrio y es importante que se pregunten qué pueden dar, para que también puedan recibir. El gran poder que tienen es su responsabilidad.
  • Aprovechad esta situación para que aprendan a desarrollar la solidaridad y el compromiso, para que sean capaces de ponerse en la piel de otras personas, para que sepan valorar lo que tienen, para que se sientan miembros de nuestra sociedad y para que se refuercen sus valores solidarios. Es un momento ideal para despertar la conciencia colectiva.

 

“Ayudar a alguien más en las dificultades es el punto donde comienza la civilización”

                    Margaret Mead

Rocío Gangoso Vega

Psicóloga y Orientadora Familiar de Servicio PAD

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