Estudio: ‘Uso y abuso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación por adolescentes’

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Hoy, 25 de mayo, se ha presentado en el Campus UCJC de Almagro el Estudio ‘Uso y abuso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación por adolescentes. Un estudio representativo de la Ciudad de Madrid.’ Un trabajo conjunto realizado por el Departamento de Prevención de Adicciones del Instituto de Adicciones de Madrid Salud junto con la Cátedra para el Desarrollo Social de la Universidad Camilo José Cela.

En este informe, pionero con una muestra significativa en una gran ciudad en relación a las Nuevas Tecnologías,  se presentan los principales resultados obtenidos en el mencionado estudio que, como se puede ver, son del máximo interés y permiten conocer mejor la utilización durante la adolescencia de internet y sus aplicaciones, así como identificar riesgos y valorar las posibles repercusiones psicosociales, para con todo ello, mejorar la eficacia de las intervenciones.

La muestra que se ha recogido para el estudio ha sido de 2.341 adolescentes de entre 15 y 16 años de 4º de la ESO de diversos centros, tanto públicos, privados o concertados, de la Ciudad de Madrid.

A día de hoy, los profesionales de la Salud, debaten si debemos hablar o no de ‘adicción’ o ‘uso abusivo’ de las Nuevas Tecnologías (solo está recogida la adicción al juego), y los datos del presente estudio no permiten afirmar que exista algo que pueda denominarse “adicción” a las TIC, o a cualquiera de ellas por separado, pero sí de que se trata de un problema de importancia creciente. El hecho de que cerca de la mitad de la muestra declare problemas asociados al uso de estos dispositivos y aplicaciones debe alertar sobre el impacto que tales problemas pueden tener en el corto y largo plazo, en cuanto a rendimiento escolar, problemas disciplinarios, alteración del desarrollo neurológico, socialización alternativa, futura implicación en otros comportamientos adictivos, consecuencias para la salud mental, y tantas y tantas posibles consecuencias.

Según los resultados obtenidos, sólo un 32% de los adolescentes harían un uso adecuado de Internet, mientras que el 31,5% mostrarían ya señales de riesgo, un 23,3% mantendrían una conducta de uso abusiva y un 13,2% mostrarían una clara dependencia comportamental en el uso de la red. En definitiva, más de un tercio de la muestra desarrollaría un uso problemático de Internet y casi otro tercio estaría en riesgo de desarrollarlo.

Las mujeres, puntúan más alto en los índices de riesgo en todas las plataformas del Ecosistema Digital, excepto en los videojuegos.

El estudio revela que más de la mitad de los adolescentes hacen un uso inadecuado del teléfono móvil: un 28,4% muestra un uso de riesgo, un 21% hace un uso abusivo y un 8% presenta dependencia de su smartphone.

En cuanto al uso de Whatsapp, un 43,5% de los adolescentes presenta una conducta problemática en su uso. Concretamente, un 21% de los adolescentes muestra un uso de riesgo, un 14,5% un abuso y un 8% una dependencia. El estudio alerta de que el hecho de que casi la mitad de la muestra de adolescentes presente en mayor o menor grado un uso problemático de estas aplicaciones puede establecer patrones que persistan a lo largo del tiempo. Estos comportamientos tienen una relación directa con indicadores de mal aprovechamiento académico.

En cuanto a las redes sociales, los adolescentes madrileños mostraron en casi un 40% un uso problemático: un 19% mostró un uso de riesgo, un 13% un abuso y un 7% una dependencia. En el caso de los videojuegos, un 24% de la muestra mostró un uso de riesgo, un 12,5% un abuso y el 5,7% una dependencia.

Si evaluamos, plataforma a plataforma, podríamos decir que, al igual que el público adulto, los adolescentes, consideran como aplicaciones favoritas, en primer lugar a WhatsApp (más del 90% de los participantes hacen uso de la app, un 96% de las chicas y un 92% de los chicos) y, en segundo lugar, la red social de contenidos multimedia YouTube (un 90% de las muestras y, en este caso, sin diferencias por sexo). Destaca especialmente, en el caso de las chicas el uso WhattPad, una red social en la que se comparten historias escritas, tanto narraciones cotidianas como intentos de creación literaria. Instagram es la tercera red social o plataforma utilizada por los adolescentes  (utilizada por el 87% de las chicas frente al 74% de los chicos). Snapchat, ha caído exponencialmente durante el último año después del boom inicial entre el público adolescente (lo usan más las chicas 71%, que los chicos 41%). Por último,  podemos resaltar también el uso de la aplicación de música Spotify por parte de los menores (un 40% de ellos) y menos de la tercera parte de la muestra hace uso de Spotify. Y como sabemos por no ser su público  objetivo, Facebook y Twitter apenas han aparecidos con datos destacables en la muestra.

Como conclusiones principales del Estudio “Uso y abuso de las TICs por adolescentes” podemos decir que:

  • Los resultados apuntan a una gran prevalencia de problemas asociados al abuso de TIC en esta población de adolescentes escolarizados.
  • Sólo un 32% de los adolescentes harían un uso adecuado de Internet, mientras que el 31,5% mostrarían ya señales de riesgo, un 23,3% mantendrían una conducta de uso abusiva y un 13,2% mostrarían una clara dependencia comportamental en el uso de la red.
  • Internet es usado habitualmente por el 98% de los adolescentes a los 15 años y sólo un tercio lo hace de manera no problemática.
  • Un 94% de los adolescentes puede acceder a Internet y a múltiples aplicaciones a través del móvil.
  • Más de la mitad de los adolescentes hacen un uso inadecuado del teléfono móvil: un 28,4% muestran un uso de riesgo, un 21% un uso abusivo y un 8% una dependencia de su smartphone.
  • Un 21% de los adolescentes muestran un uso de riesgo de la mensajería instantánea, un 14,5% un abuso y un 8% una dependencia. En resumen, un 43,5% de los adolescentes presenta una conducta problemática en el uso de WhatsApp.
  • Un 19% muestra un uso de riesgo de las redes sociales, un 13% un abuso y un 7% una dependencia. En total, casi un 40% de la muestra hace un uso problemático de las redes sociales.
  • Un 24% mostró un uso de riesgo de los videojuegos, un 12,5% un abuso y el 5,7% una dependencia.
  • Las adolescentes presentan puntuaciones de abuso o dependencia mucho más frecuentemente que los varones en todas las conductas problemáticas, salvo en los videojuegos, pero especialmente en Mensajería instantánea y Redes sociales.
  • A mayor grado de uso problemático de las TIC la puntuación en riesgo de mala salud mental es mayor.
  • El incremento de los problemas asociados al uso/abuso de las TIC es función de la pérdida de control superior de la conducta.
  • La inmadurez cerebral propia de la adolescencia es un importante factor de vulnerabilidad para la pérdida de control superior de la conducta.
  • Sin embargo, la inmadurez cerebral y la pérdida de control superior de la conducta sólo explican una parte pequeña del abuso de las TIC: debe atenderse a variables no estudiadas, como la presión de grupo, factores culturales, modas o las diferentes funciones que el uso de las TIC ofrece para cada individuo.
  • Las adolescentes son las que más probablemente usen en exceso el móvil para acceder a las aplicaciones que les pongan en contacto con otras personas (mensajes y redes) motivadas por malestar emocional.
  • El 5% de los adolescentes declaran jugar con mucha frecuencia en webs de apuestas deportivas, y casi un 12% ya lo haya hecho en alguna ocasión. Éste es un problema de los adolescentes varones, en tanto que las adolescentes no parecen implicarse en este tipo de conductas.
  • El 4% de los adolescentes afirma contar con el permiso de sus padres cuando gasta dinero en Internet, frente a un 15% que dice hacerlo sin su consentimiento algunas o muchas veces.
  • Un 33% de la muestra dice que los padres ponen normas sobre el uso de las TIC, pero un 21% dice saltárselas, un 22% usa el móvil a escondidas, un 32% afirma que sus padres no tienen ni idea de para qué usa sus dispositivos de conexión y un 29% dice aprovechar la noche hasta altas horas para conectarse fuera del control de sus padres.

Por ello, como siempre decimos desde Servicio PAD, es fundamental la Mediación Parental, y debemos ser los padres y madres quienes, desde casa, pongamos límites a los menores y sentemos las bases de la Educación Digital.

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Equipo Servicio PAD

 

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