NO RESPETA LAS NORMAS, ¿QUÉ PODEMOS HACER?

¿Cómo abordar la situación?

El respeto en general y a las nomas es esencial en el desarrollo de nuestros hijos, tanto en sus capacidades personales (asumir responsabilidades y tomar decisiones que les permitan afrontar los retos de la vida), como sociales (relacionarse con los demás de forma adecuada y convivir en armonía).

Este proceso debe iniciarse desde la infancia. Pero a pesar de haber educado a nuestros hijos en las normas y límites, podemos encontrarnos con adolescentes rebeldes, con dificultades para asumir responsabilidades y cumplir normas. Y con actitudes desafiantes y retadoras ante la autoridad de los padres.

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1. MANTENER LA CALMA

Gritar, perder los nervios o entrar en  descalificaciones o insultos, no soluciona nada. Y puede, en cambio, agravar el problema.

2. ESCUCHAR A ÉL/ELLA

Sus sentimientos, opiniones y el porqué de su discrepancia con las normas. A veces, simplemente el no sentirse escuchado o tenido en cuenta, motiva esta rebeldía.

3. AVERIGUAR QUE FACTORES INFLUYEN EN ESA ACTITUD

A veces puede Ser parte del propio proceso adolescente, que les lleva a la necesidad de tener el control, de reafirmarse y de encontrar su identidad oponiéndose a los demás. Pero puede deberse a otros factores como:

  • Influencia del entorno.
  • Problemas emocionales, de convivencia o adicciones.
  • Errores en el manejo de las normas por parte de los padres.
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4. REVISAR NUESTRAS PAUTAS DE ACTUACIÓN

Que no favorecen que las normas se interioricen y se cumplan:

  • No son coherentes.
  • No están consensuadas entre los padres.
  • No hay espacio para la negociación.
  • Son excesivas.
  • No están adaptadas a la edad, la capacidad de compromiso y cumplimiento de las mismas.
  • No se valoran los logros, esto puede hacer que no merezca la pena el esfuerzo.
  • No están claras: ni las normas, ni las consecuencias de su incumplimiento.
  • Son arbitrarias.
  • Cambian demasiado.
  • No se predica con el ejemplo.
  • Hay incompatibilidad entre marcar normas y ser afectivo.

Debemos ser afectivos y dialogantes, pero firmes. Hay normas inamovibles y normas negociables. El incumplimiento tiene consecuencias, aunque estas deben estar adaptadas a la edad y a la falta. Debemos valorar el cumplimiento de normas y responsabilidades, valorando este esfuerzo y dotándoles de mayor autonomía.

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