¡Por una sana y saludable Navidad… sin alcohol!

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En estos días el decorado Navideño emerge en nuestra ciudad y en nuestros hogares. La ilusión de esta época hace que sintamos ganas de juntarnos con nuestros seres queridos y compartir muchos de estos momentos, y alguno de ellos son la cena de Nochebuena y la de Noche Vieja.

Si tuviéramos que imaginar la mesa de la cena de cualquier familia y fijásemos esa imagen como si fuera una fotografía, encontraríamos: adornos brillantes, velas o luces, la mejor vajilla, canapés originales, servilletas navideñas, y la copa de vino, cerveza e incluso un cubata después de los turrones, mazapanes  o el postre navideño. En otras palabras, el alcohol siempre está presente en nuestras tradicionales cenas navideñas.

Entonces, nos preguntamos:

– ¿Es acaso el alcohol un acompañamiento “obligatorio” en los festejos y celebraciones?

– ¿Estamos ligando la diversión con el alcohol?

– ¿Con nuestros amigos/as y familiares siempre está presente el alcohol de alguna manera?

Y lo que es más importante: ¿están entendiendo nuestros hijos/as que el alcohol es natural en determinadas situaciones?

 

En caso afirmativo o de duda a algunas de estas preguntas, recomendamos continuar leyendo este post.

Nosotros como padres y/o madres debemos de replantearnos y ser conscientes del mensaje que queremos transmitir a nuestros hijos/as ante el consumo de alcohol, y más si es en el hogar, para hacerles responsables de su salud. Ello no debe descuidarse en determinadas épocas como es en la Navidad o cualquier otra festividad.

 La familia debe ser un modelo respecto al consumo del alcohol, y por ello, os aportamos 5 puntos a tener en cuenta en estas fiestas:

 

1. Reducir el consumo de alcohol antes, durante o después en la cena. Desde luego si es posible no consumir alcohol, pero si no es así, se propone tener menos cantidad de alcohol visible encima de la mesa o en la nevera, comprar menos cantidad de alcohol e incorporar otras bebidas no alcohólicas.

2. Ser asertivos a la hora de rechazar el consumo de alcohol. Es decir, nos ofrecen una copa de vino y la rechazamos de manera asertiva. La manera que nosotros/as expresemos no aceptar esa copa les irá enseñando que: no pasa nada por no beber alcohol en un día especial (por ser Navidad no hay que beber alcohol), podemos y debemos decir que no queremos tomar alcohol si no nos apetece y me puedo divertir y de hecho disfruto más la noche, sin beber alcohol.

3. Antes, durante y después de la cena tener presente el concepto de control vs el abuso de alcohol. Para ello la familia tiene que tener en cuenta lo siguiente:

   – Plantearnos terminar de beber fijándonos en un número o momento (sólo bebo alcohol en el primer plato y después no).

   – No combinar bebidas alcóholicas.

   – Beber a sorbos pequeños y poco a poco.

   – Ingerir alimentos antes, durante y después de consumir alcohol.

 4. Evitar animar a beber o a que prueben alcohol los menores o los/las jóvenes por diversas justificaciones: porque es un día festivo, porque es una vez al año, porque va a ser una escena graciosa por ver la cara que pone, porque se piensa que así se controla lo que va a beber nuestro hijo/a, o porque es mejor que la primera vez beba con su madre/padre.

Estas justificaciones confundirán a todos. A  los/las más pequeños porque deducen que es divertido beber un sorbito de cerveza (incluso se entiende como algo privilegiado o de ser más mayor) y a los/las jóvenes porque asocian que pueden beber con sus padres/madres o con sus familiares y no pasa nada, dando la opción a generalizar después.

Recordemos además que el organismo de nuestros hijos/as no está maduro y la forma en la que les afecta es diferente y perjudicial, siempre.

5. No conducir si hemos bebido alcohol. Desde luego lo ideal sería no beber alcohol, pero si hemos bebido, lo responsable sería cambiar de conductor o pedir un taxi. Olvidemos las frases más comunes que se repiten como: “si no he bebido casi” o “a mi no me afecta el alcohol” o“ si estamos aquí al lado”. Olvidemoslas más áun si las expresamos delante de los jóvenes que favorece que después puedan emplearlas.

 

Esperamos que esto os haya ayudado a reflexionar sobre cómo vosotros/as queréis transmtir a vuestros hijos/as el valor de la salud y ser responsables en estas fiestas. No obstante, si tenéis dudas en Servicio PAD, ¡podemos ayudarte!

 

¡¡¡Felices Fiestas!!!

 

 

Margarita Iniesta

Psicóloga y Orientadora Familiar de Servicio PAD

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