
Las actividades de formación e información al ciudadano llevan años abriendo nuevas e imprescindibles líneas de actuación los más diversos temas de salud y bienestar, y entre ellos no podía faltar la relación con los animales de nuestro entorno, siempre desde la perspectiva de garantizar la salud, la seguridad y la adecuada convivencia de todos, desde el compromiso con la protección de los animales que habitan en nuestra ciudad.
El objetivo esencial de estas actuaciones no es otro que el fomento de una actitud responsable hacia la convivencia con los animales, con especial incidencia en la adquisición y tenencia de animales de compañía como una de las piedras angulares sobre las que, a medio plazo, han de asentarse las soluciones futuras a los problemas detectados hoy.
En los últimos años, el número de animales de compañía (incluido el cada vez más numeroso grupo de los exóticos), que habita en los hogares españoles se ha multiplicado varias veces en relación con los existentes hace no demasiado tiempo. Los cambios en el estilo y nivel de vida, y otros factores que sería prolijo enumerar, son responsables de ello. Sin embargo, no siempre estos cambios han ido precedidos de una adecuada toma de conciencia por parte de los propios ciudadanos en cuanto a la responsabilidad que representa hacerse cargo de un animal.
Así, el desconocimiento, las modas, y una importante dosis de irresponsabilidad, están generando considerables problemas que podrían resumirse en: trato deficiente a los animales (incluyendo entre otros: desatención, manejo inadecuado y, en los casos más graves, abandono, maltrato y crueldad), problemas de convivencia ciudadana (suciedad, molestias...), riesgos para la salud y seguridad del entorno, problemas medioambientales, etc.
El Programa de Sensibilización Escolar persigue convertir a los niños en destinatarios esenciales de mensajes que, por un lado buscan transformarlos en actores responsables de decisiones presentes y futuras que reduzcan la frecuencia de muchos de los problemas señalados, y por otro mejorar los niveles de riesgo a que están sometidos como población en su conjunto, dado que son un colectivo de riesgo en algunos aspectos concretos, como los accidentes y mordeduras.
Recordar además, la facultad de amplificación de los mensajes que los niños y niñas de estas edades tienen en el seno de las familias y en su entorno en general, al actuar espontáneamente como verdaderos “agentes sanitarios” capaces de trasladar inmediatamente los contenidos recibidos a las personas de su circulo más próximo.
En este informe nos referiremos a la evaluación efectuada sobre alguna de las intervenciones formativas realizadas con niños de 10-12 años (3er ciclo de EPO), y su profesorado. Esta edad se ha considerado como una de las más idóneas para realizar este tipo de actuaciones, al tratarse de una población receptiva a mensajes de educación sanitaria y medioambiental, y con capacidad de comprender y asumir las responsabilidades derivadas de la tenencia de un animal de compañía. En esta actividad se ha perseguido trasladar a la población infantil y juvenil destinataria, información sobre las diferentes poblaciones animales de la ciudad, y su incidencia en la salud y bienestar ciudadanos, incluida la prevención y control de plagas urbanas y la protección del medioambiente urbano.
Se desea que los niños adquieran conciencia sobre la repercusión que nuestros hábitos de conducta tienen en relación con la presencia de animales en el entorno, y la importancia de la tenencia responsable de animales de compañía, a fin de prevenir su maltrato y abandono. La actividad preparada consiste en la realización de una visita formativa al Centro de Protección Animal, que incluye: visita guiada y charla formativa con soporte audiovisual, entregándose a los participantes además un diploma acreditativo y obsequio.
Al objeto de fijar en el niño los contenidos de la actividad, se solicita de sus profesores acompañantes la realización, ya en el centro escolar, de actividades de puesta en común de las principales conclusiones de la visita, cumplimentando los cuestionarios de contenidos entregados y elaborando una redacción, dibujo o similar, en las que el niño refleje las principales impresiones recibidas.
Recibidos y evaluados los cuestionarios, hemos podido alcanzar las siguientes conclusiones:
Entendemos que los niños constituyen una de las poblaciones diana en las actividades de sensibilización en materia de tenencia responsable de animales, por lo que supone su formación e información de cara a sus responsabilidades y actitudes futuras, y por la presión que, como “reclamantes” de animales, pueden ejercer sobre sus padres, lo que implica en no pocos casos la adquisición no meditada de algún animal, más como juguete que como ser vivo.
En general se muestran muy receptivos a este tipo de mensajes, y se observa en ellos una capacidad enorme de reflexión al respecto, si bien puede ser difícil que se mantenga en el tiempo sin los adecuados refuerzos.